sábado, 30 de agosto de 2008

Prince por Fito


My name is Prince



El señor Prince Roger Nelson va camino a cumplir 50 años y, hay que admitirlo, está más joven que nunca. Su música sigue expandiendo límites y desafiando a los oídos más conservadores. Es hora, dice Páez, de tomárselo en serio





Por Fito Páez

Para LA NACION

Buenos Aires, 2007





Prince es grasa, Prince está démodé , a Prince habría que escucharlo pero no verlo, Prince no debería meterse con el cine. ¿Y qué son esas puestas fastuosas con aros de básquet? ¿Y esa ropa? Se debe de creer Dios, o algo por estilo. Cantidad de opiniones giran en torno a uno de los compositores de excepción de la música pop rock afroamericana, guitarrista, arreglador y cantante, cuya obra ahora atraviesa el nuevo milenio. Es imposible disecar el corazón de un artista de forma plena, pero a través de la vasta obra de Prince podemos rastrear algunas de sus decisiones estéticas y analizar sus influencias.



Cuando el sello Motown ya se encaminaba hacia un final anunciado, y James Brown era quien era pero (años setenta) se veía relegado por la música disco blanca, un pibe con el pelo crespo se iniciaba como técnico asistente en un estudio de grabación del Village, y como pago solo pedía usar el lugar para empezar a grabar su música. Allí, entre el funk , el soul , la música disco y sus primeros coqueteos con el rock, entre 1978 y 1981 alumbra sus primeros discos ( For You , Prince , Dirty Mind y Controversy ) todos ellos sin desperdicio, y piedras fundacionales que lo conducen hasta 1999 (1983) y Purple Rain (1984), su gran éxito comercial en el mundo.



Primer aventurero, después de Hendrix, que se lanza a otras aguas 0, mejor dicho, va a la conquista de todas las aguas. Así, llama a Michel Colombier para que arregle y ajuste la sección de cuerdas de Purple Rain , la primera gran orquestación blanca contemporánea y no convencional realizada en la producción de un afroamericano. Más tarde, este trabajo tendrá continuidad a través de los arreglos de Clare Fisher, el músico ermitaño que acepta trabajar con Prince por teléfono, y que le envía las partituras desde Los Ángeles. Esto le da una nueva riqueza a la música de Prince, ya que los acordes mayores, menores, aumentados y disminuidos que utiliza el compositor se ven expandidos hacia lugares bien insólitos por Mr. Fisher en canciones como Christopher Tracy s Parade , track de apertura de Parade , su álbum de 1986.



Entre otras de sus innovaciones en la música pop se encuentra la de eliminar el bajo en una de las canciones más populares de Purple Rain , When Doves Cry , idea que compartió con Miles Davis y punto de contacto para iniciar un vínculo que culmina con el pase del bastón de mando, antes de la muerte del gran Miles. La ausencia del bajo le da una libertad total para alterar las tónicas, dominantes y subdominantes, y así instalar un enrarecimiento único en el terreno de la canción popular. Nadie había llegado hasta ahí.



El trabajo de sus baterías también merece un aparte. Prince decide que los ruidos blancos y rosas que traen los sintetizadores posteriores al Minimoog pueden ser empleados como sucedáneos de los sonidos de tambor conocidos hasta el momento, o también en yuxtaposición con este, para así generar un ataque más agresivo, de más alto impacto y, por supuesto, más novedoso. La incorporación de los claps digitales a muchísimo volumen fue otra extravagancia que dejó huellas en los 80 y en los oídos de los sorprendidos escuchas, que perdimos parte de nuestra audición ante cada impacto.



Hay que hablar también de la guitarra, instrumento que usa de una manera que no solo es original (por la forma en que frasea), sino que también patenta un nuevo tipo de acompañamiento, que reemplaza al piano y aporta una necesaria mugre roquera en Sign ´O the Times (1987). Es necesario volver a escuchar esa gema, y notar la interacción rítmica entre los bombos de la Roland 808 con el bajo sinty y la desolación a la que quedan sometidas la voz y la guitarra cuando el bajo se retira y solo vuelve a entrar en el riff principal. Por último, el ingreso de los toms Simmons y la pandereta, hacia el final del tema, terminan desconcertando al oyente desprevenido, haciéndole perder el pulso original con unos contrapuntos sincopados marcados por la percusión.



Con espíritu investigador, fascinado por las sensaciones extrañas en la música pop, se da el lujo de componer Raspberry Beret , canción de una sencillez franciscana. En ella también se permite quitar el bajo mientras hace flotar el tema sobre un violín al borde de la desafinación y unos sonidos de teclados que, sobre un acorde mayor, tocan una escala pentatónica, evitando el tercer grado, mayor y menor. Hagan la prueba, funciona muy bien, está todo en el aire...



Prince es un artista inagotable, dueño de una producción desmesurada. Con mucha autoindulgencia, dicen algunos, y doy por sentado que no conocen a fondo la materia musical. La revolución musical que está poniendo en práctica no conoce límites, y por eso en su nuevo disco, Planet Earth , el tema Future Baby Mama es un verdadero desafío para oídos sin otros intereses que los de su propia burbuja. En sus textos no se encuentran discursos filosóficos, ni siquiera consignas políticas, y eso es para agradecer en estos tiempos en los que el estoicismo bajador de línea de los artistas pop da calambres si se lo superpone con ese flujo constante que aumenta sus cuentas bancarias. Lo que vamos a encontrar en Prince es, sí, mucho pop; mucho texto pop. Radiografías de la época y también aquella pose en plan somos-una-banda-de-rock-y-vinimos-a-llevarnos-a-tu-hermana-del-pueblo; declaraciones de amor lacrimógenas que pueden dar risa e insinuaciones sexuales de todo tipo; alabanzas a Dios y sobre todo una afirmación absoluta de la individualidad por sobre los prejuicios y un ejemplo de libertad creativa apabullante, que hoy sigue siendo un estímulo para aquellos interesados en la música.



My name is Prince and I am funky


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SING "O" TIMES

jueves, 28 de agosto de 2008

No me dejes caer en las tumbas de la gloria...

A pedido del amigo Alvarus( http://laguitarraenlaventana.blogspot.com/)


Tanguito


Sid Vicius



Keith Moon



Marilyn Monroe






Elvis Presley





Janis Joplin




Brian Jones




Vinicius de Moraes



Bill Evans









Luca Prodan









Jimi Hendrix







Jim Morrison








Charlie Parker









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Tumbas de la gloria





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Subido a Youtube por el usuario garciatrs









Una aclaración: faltan algunas personas porque me resulto dificil decifrarlo por la velocidad en que los recita Fito.
Si alguien capturo los nombres dejelos en comentarios que los agregare agradecido.

























Yendo de la cama al Living

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-Charly, te veo rodeado de instrumentos musicales y pienso :¿Este tipo tendrá noción de lo que pasa en la calle, en tu vida, en el pais?

-Viejo, yo no estoy fuera de la realidad, estoy fuera de la irrealidad

-¿Que es la irrealidad?

-Los medios , tu revista de mierda , fabrican irrealidad. Subis a un taxi, escuchas la radio y todo el mundo discursea. Discursos que a nadie le importan

Fragmento de un reportaje hecho por Rodolfo Braceli publicado en Argentinos en la cornisa (ed. Aguilar 1998)

miércoles, 27 de agosto de 2008

martes, 26 de agosto de 2008

Todos por Charly

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"Todos tenemos algo de él en nuestras almas. Por nuestras vidas circula su música, con pasión, delirio, potencia, amor, compromiso o melancolía. El no es un artista más, él es un motor encendido que nos ha dado todo su talento".

Así dice el texto de la convocatoria, que nació vía Facebook y que invita a todos los fanáticos de Charly García a apoyarlo en su recuperación. "Todos por Charly" propone que el martes 26 a las 21 horas suene "lo que sea que quieras poner de todas las etapas de su carrera" y hacerlo a todo volumen después de abrir "las ventanas de tu departamento, de tu oficina, de tu negocio, de tu auto".

Es una playa macedónica tan cierta y absurda



MACEDONIO FERNÁNDEZ
(por Roberto Bardini)



El interés de Macedonio Fernández por la filosofía, la psicología y las ciencias, sobre todo la física, contribuyó a una formación ecléctica y erudita. Quizá por eso su obra permanece aún hoy inclasificable.

"Su fárrago apabullante desafía cualquier orden y despista cualquier investigación; su multifacética inventiva despliega la genialidad humana en su máximo esplendor; sus prodigiosos hallazgos del pensar-escribiendo logran construir un mundo extraño, imaginativo y fantástico", escribe Ana María Camblong ("El paisaje del pensar. Macedonio en Misiones", Sed, suplemento de cultura del diario El territorio, 18 de abril de 2000).

Nacido el mismo año que Leopoldo Lugones y siete años menor que Roberto Payró, aunque es parte de la generación del 900, Macedonio Fernández ingresa al mundo de la literatura impresa recién en 1924, cuando ya han fallecido varios de sus contemporáneos.

"Prefirió la soledad, la obra escrita a contramano y en el anonimato, la publicación ocasional u obligada y que nada concluye, la actitud iconoclasta hasta para consigo mismo", dice el crítico y ensayista uruguayo Emir Rodríguez Monegal ("Macedonio Fernández, Borges y el ultraísmo", revista Número Nº 19, Montevideo, abril-junio de 1952).

Datos terrenales

Macedonio nace en Buenos Aires el primero de junio de 1874. Es hijo de Macedonio Fernández, abogado y estanciero -alguna biografía apunta que también fue militar- y de Rosa del Mazo Aguilar Ramos. Asiste al Colegio Nacional y más tarde estudia Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires, donde es condiscípulo y amigo de Jorge Borges, padre de Jorge Luis. Con Borges padre comparte el interés por el estudio de la psicología y por la filosofía de Arthur Schopenhauer.

Durante 1891-1892, como estudiante universitario, Macedonio publica una serie de crónicas costumbristas en El Progreso, un periódico literario dirigido por su primo Octavio Acevedo. En 1896 comienza a escribir artículos para revistas y diarios.

En 1897, egresa de la Universidad como doctor en jurisprudencia. Con el diploma en la mano, lo primero que hace ese año es participar con varios amigos de un proyecto para la fundación de una colonia socialista en la selva de Paraguay. La comuna se iba a establecer en la propiedad que la familia de Julio Molina y Vedia tenía en el país vecino. El clima, el terreno, y los mosquitos derrotaron a los utopistas. Fue "mi más grande crisis de los 22 años, cuando yo era anarquista spenceriano", escribirá Macedonio. Aunque era amigo de Juan B. Justo y José Ingenieros, nunca se sintió atraído por el socialismo.

En 1901 se casa con Elena de Obieta, con quien tiene cuatro hijos: Macedonio, Adolfo, Jorge y Elena. Vive en Bartolomé Mitre 2120 y es miembro del Club Gimnasia y Esgrima.

En 1905 inicia su correspondencia con el filósofo y psicólogo estadounidense William James, hermano del escritor Henry James. La relación epistolar se mantiene hasta la muerte de James en 1911.

Durante 25 años, Macedonio ejerce la abogacía sin demasiado entusiasmo. En 1910, acepta el nombramiento como fiscal en el Juzgado Letrado de Posadas (Misiones), donde también es director de la biblioteca y conoce al escritor Horacio Quiroga. Leguleyos y burócratas locales conspiran contra "el porteño" y logran dejarlo cesante. Durante mucho tiempo se contará como anécdota que perdió el cargo porque nunca condenó a nadie.

Su esposa fallece en 1920, luego de una operación quirúrgica, y los cuatro hijos quedan al cuidado de abuelos y tías. Macedonio abandona la profesión de abogado. Vive austeramente en pensiones del barrio Once y Tribunales. Sus únicas posesiones son un sartén, un calentador Primus, una pava para el mate, una guitarra y una fotografía de William James. Medita, escribe, toca la guitarra, escucha música. Recibe las visitas de dos españoles notables: el periodista y escritor Ramón Gómez de la Serna y el poeta Juan Ramón Jiménez.

En 1947, luego de dos décadas de deambular por modestos hospedajes y casas de amigos, se va a vivir al amplio departamento de su hijo Adolfo de Obieta, frente al Jardín Botánico. Se dedica exclusivamente a escribir una obra que comenzará a editarse después de su muerte.

A espaldas de su generación

"Mientras Hispanoamérica vivía su gloriosa aventura modernista, Macedonio vivía un silencioso período de preparación", apunta Jo Anne Engelbert en "El proyecto narrativo de Macedonio" (Museo de la novela de la Eterna, edición crítica de Ana María Camblong y Adolfo de Obieta, Colección Archivos, Madrid, 1993).

Cuando Payró y Lugones ya eran conocidos, Macedonio se aparta de los estilos convencionales y continúa en la búsqueda de la imaginación creadora. "Él pareció haber elaborado, en olvidadas casas de pensión bonaerenses, entre papeles desordenados y una guitarra, envuelto en incontados sacos de lana, a espaldas de su generación, el instrumento intelectual y poético con que superarla", escribe Rodríguez Monegal en "Macedonio Fernández, Borges y el ultraísmo".

En la novela convencional el lector "cree" voluntariamente lo que lee y se identifica con las situaciones y los personajes. A eso Macedonio lo define despectivamente como "alucinación". Él persigue otro objetivo: "He logrado en toda mi obra escrita ocho o diez momentos en que, creo, dos o tres renglones conmueven la estabilidad, la unidad de alguien".

La producción literaria de Macedonio es intensa pero alejada de los grupos literarios de su época. Rescribe permanentemente y siempre mantiene sus textos en situación "previa" a la impresión. Sólo ante la insistencia de amigos publica No toda es vigilia la de los ojos abiertos en 1928.

Al año siguiente se imprime Papeles de recienvenido. A partir de ahí, salvo algunas publicaciones ocasionales de artículos y ensayos en revistas, su obra queda reservada a un pequeño público de escritores. Jorge Luis Borges escribe en 1961: "Macedonio nos proponía el ejemplo de un modo intelectual de vivir".

La admiración de Borges

En Fervor de Buenos Aires, el primer libro de poesía publicado por Borges en 1923, hay un poema que se titula "La plaza San Martín" y tiene una dedicatoria: "A Macedonio Fernández, espectador apasionado de Buenos Aires". Alguien dijo, burlonamente que Macedonio fue para Borges el equivalente a Sócrates. El autor de El Aleph intentó, sin lograrlo, ser Platón.

En 1952, después que Macedonio muere, Borges lee un homenaje ante su tumba, en el que reconoce: "Yo por aquellos años lo imité, hasta la transcripción, hasta el apasionado y devoto plagio. Yo sentía: Macedonio es la metafísica, es la literatura. Quienes lo precedieron pueden resplandecer en la historia, pero eran borradores de Macedonio, versiones imperfectas y previas. No imitar ese canon hubiera sido una negligencia increíble".

Tiempo después, en una extensa entrevista, el autor de Ficciones vuelve sobre el tema: "Yo le robé un poco los papeles a Macedonio: Macedonio no quería publicar, no tenía ningún interés en publicar, y no pensó en lectores tampoco. Él escribía para ayudarse a pensar, y le daba tan poca importancia a sus manuscritos, que se mudaba de una pensión a otra por razones, bueno, fácilmente adivinables. [...] Con los amigos decíamos: ¡Qué suerte la nuestra!, haber nacido en la misma ciudad, en la misma época, en el mismo ambiente que Macedonio" (Oswaldo Ferrari, Diálogos, Seix Barral, Barcelona, 1992).

Macedonio, a su vez, es muy generoso con su admirador. En el epígrafe de "Cirugía psíquica de extirpación", cuento publicado en 1941 en la revista Sur, comenta: "Nací porteño y en un año muy 1874. Todavía no, pero muy poco después empecé a ser citado por Jorge Luis Borges, con tan poca timidez de encomios que por el terrible riesgo a que se expuso con esta vehemencia comencé a ser yo el autor de lo mejor que él había producido. Fui un talento de facto, por arrollamiento, por usurpación de la obra de él. Qué injusticia, querido Jorge Luis, poeta del 'Truco', de 'El general Quiroga va al muere en coche', verdadero maestro de aquella hora" (Sur Nº 84, septiembre de 1941).

Borges figura en la historia literaria como cuentista y, en menor grado, como poeta y ensayista. Nunca escribió una novela. ¿Qué habrá pensado al leer esta línea de su admirado Macedonio: "Fatuo academismo es creer en el cuento; fuera de los niños nadie cree".

El arte de ser escuchado

A Macedonio le gustaba reunirse con amigos y conversar. Era muy creativo, tenía ideas originales y exhibía un humor punzante. Sin embargo, hablaba con modestia. Escritores, poetas, músicos e intelectuales sucumbían ante su fascinación y lo escuchaban durante horas.

Raúl Scalabrini Ortiz lo describe así: "Es suave y cauto para hablar. No prodiga sus palabras. Escucha en silencio, pero si su interlocutor se desvía del recto camino, Macedonio le orienta con interrogaciones socráticas, articuladas negligentemente. Destruye las vehemencias sin atacarlas, oponiéndoles un concesivo '¿le parece?' que es una invitación a reflexionar ("Macedonio Fernández, nuestro primer metafísico", revista Nosotros N° 228, mayo de 1928).

Tomás Eloy Martínez también entrevistó a Borges, quien recordó las reuniones de Macedonio y sus oyentes: "Su excelencia estaba en el diálogo, y tal vez por eso pueda asociárselo a genios que no escribieron nunca, como Sócrates o Pitágoras, o aún como Buda o Cristo. Lo primordial era su compañía" (diario La Opinión, Buenos Aires, 23 de junio de 1974).

En la entrevista ya mencionada con Oswaldo Ferrari, Borges relata que un grupo de amigos se juntaba todos los sábados en la confitería La Perla, en la esquina de Rivadavia y Jujuy, en Once, para escuchar a Macedonio:

"Nos reuníamos más o menos alrededor de medianoche, y nos quedábamos hasta el alba oyéndolo [...]. Y Macedonio hablaba cuatro o cinco veces cada noche, y cada cosa que decía, él la atribuía -por cortesía- al interlocutor. De modo que empezaba siempre diciendo -él era muy criollo para hablar-: 'Vos habrás observado, sin duda'; y luego una observación en la que el otro nunca había pensado. Pero a Macedonio le parecía más... más cortés atribuir sus pensamientos al otro, y no decir 'yo he pensado tal cosa', porque le parecía una forma de presunción o de vanidad".
Rodríguez Monegal escribe en "Macedonio Fernández, Borges y el ultraísmo", ya citado:

"Instalado en su Buenos Aires, atento a sus costumbres y usos, [...] censor del idioma y de la mitología que la propia ciudad iba creando, Macedonio pudo recoger aquellos rasgos permanentes, aquellas constantes del alma porteña y pudo fijarlas en sus páginas bajo la máscara del criollismo. La haraganería y el desorden, el rodeo y las disculpas, el gusto por farolear y la novelería de lo superficial, las instituciones nacionales (a saber: la siesta, los brindis, las inauguraciones de monumentos, los latosos de esquina que sujetan a sus víctimas por las solapas), la cachada y la viveza, [...] todos esos rasgos, en fin, con los que podría configurarse un tratado del porteño, y que él en vez de sistematizar prefirió recoger, con sus infinitas variantes, con sus improvisaciones a veces geniales, en páginas breves y desiguales".

Humorista, raro y libre

En 1892, Macedonio firma algunos artículos costumbristas en El Progreso, periódico que dirige su primo Octavio Acevedo. Aunque apenas tiene 17 o 18 años, ya exhibe su humor:

"Hace algunos días fui a una casa de baños [...] donde se ofreció a mis ojos el espectáculo más pintoresco que imaginarse pueda. El traje de etiqueta de los que allí se solazaban, era adanesco; saco a lo Adán, pantalón como Adán y, en fin, todas las demás prendas del vestido eran igualitas a las que estaban de moda en tiempo del que tuvo por mujer a su costilla. Primera observación: esta uniformidad de trajes ¿qué indica?: acuerdo de opiniones, y, por consiguiente, democracia absoluta".

En su vida familiar, Macedonio era capaz de intentar -con toda la naturalidad del mundo- usar un vaso como martillo contra un clavo. Adolfo de Obieta describe en Mi padre, Macedonio Fernández algunos rasgos del escritor:

"Creo que mi padre ha sido la persona más 'rara' que habré conocido, más natural y sinceramente diferente. Sus ideas, sus costumbres, su arte, sus planteos y soluciones teóricas y prácticas parecían seleccionadas de la antología de la heterodoxia. [...] Vivía en humor, en poesía, en libertad, en fantasía. Si jugaba al florete en la cuidada sala familiar y atravesaba de pronto el respaldo de una butaca finamente tapizada, como si furtivamente sustituía el tónico de un frasco por agua de la canilla para librarnos de la farmacia, era con espontaneidad absoluta. Sus ideas sobre la educación, el gobierno, la estructura social, la guerra, la música, la mujer, la universidad, la higiene, el deporte, los idiomas, la orquesta, las academias, siempre eran pensadas por sí mismo, fruto inviolable de la experiencia. Pero no sólo sus ideas: sus hábitos como ciudadano, como padre, como comensal o artista, todo era tan heterodoxo como sincero".

En 1927, Macedonio se postula como candidato a presidente de la nación. Es un pretexto para desplegar una campaña electoral surrealista, con la complicidad de sus amigos. Fue "vencido" por Hipólito Irigoyen.

Poco después de la muerte de su esposa, Macedonio va a la oficina de un amigo, se sienta y escribe de un tirón el poema "Elena Bellamuerte", hoy considerado una obra maestra. Al terminar lo guarda en una lata de bizcochos y se va. El manuscrito se descubre en 1940. Su hijo Adolfo lo envía a la revista Sur, que lo publica al año siguiente.

En 1943 escribe: "El mayor peligro que se corre publicando a esta altura de la vida una novela es que se nos ignore la edad: la mía es de 73, y espero que esto me evitará un prospectivo juicio como: '...siendo la primera novela del autor, le auguramos un halagüeño porvenir si persevera con firme voluntad y disciplina en sus inauguraciones estéticas. De todos modos, esperamos sus futuras obras para cerrar nuestro juicio definitivo'. Con tal postergación, me quedo sin posteridad".

Una muestra de su humor, breve y absurdo, se lee en estas líneas: "Eran tantos los que habían faltado al banquete que si falta uno más no caben en la sala".

Museo de la novela de la Eterna no es una novela ni pretende serlo. Tiene 56 prólogos, a cual de todos más desopilante, y ahí está su auténtica intención. Lo que sigue a los prólogos, carece deliberadamente de fuerza y al final queda sin terminar para que el lector la continúe a su gusto. Definida como "novela collage", según los críticos inaugura la "literatura inasible con su escritura intencionalmente fragmentaria, desordenada y descentrada".

Dejad que las editoriales vengan a mí

A Macedonio nunca le interesó publicar sus libros. Son amigos argentinos, mexicanos, peruanos y españoles, además de su hijo Adolfo, los que se encargan de hacerlo por él.

En "El proyecto narrativo de Macedonio", Jo Anne Engelbert señala que con la excepción de No toda es vigilia..., todos los libros preparados para la publicación antes de su muerte en 1952 fueron rescatados y entregados a editoriales por otros.

Su primer texto No todo es vigilia la de los ojos abiertos, un largo ensayo metafísico, sale de la imprenta en 1928 por insistencia de Marechal y Scalabrini Ortiz. Su título original es No toda es vigilia la de los ojos abiertos: Arreglo de papeles que dejó un personaje de novela creado por el arte, Deunamor el No Existente Caballero, el estudioso de su esperanza.

Según Borges, Papeles de Recién venido se edita en 1929, gracias a "una generosa conspiración" tramada por el escritor mexicano Alfonso Reyes, quien favoreció a muchos autores argentinos.

Engelbert relata que Una novela que comienza es rescatada por el escritor peruano Alberto Hidalgo, quien junto con su compatriota Luis Alberto Sánchez impulsa su publicación en la editorial Ercilla, de Chile. Sánchez, político y educador, ordena los originales e incluye un prólogo.

El poeta santafecino Marcos Fingerit publica en 1942 una colección de poemas de Macedonio en un pequeño volumen titulado Muerte es Beldad. Ahí aparece la versión original de "Elena Bellamuerte", apenas descubierta en la lata de bizcochos guardada en el armario de un despacho jurídico.

El escritor y periodista español Ramón Gómez de la Serna organiza una nueva y más amplia versión de Papeles de Recienvenido, que publica la editorial Losada en 1944.

El último libro preparado por Adolfo de Obieta para su publicación en vida de Macedonio fue Poemas, que imprimió póstumamente la editorial mexicana Guarania en 1953. También se publican en forma póstuma Museo de la novela de la Eterna (1967), Cuadernos de todo y nada (1972) y Adriana Buenos Aires (1974). Este último año, la editorial argentina Corregidor comienza a editar los diez tomos de sus Obras Completas.

Filósofo, poeta y novelista

Macedonio Fernández muere el 10 de febrero de 1952, a los 78 años, lúcido hasta el último instante.

Leopoldo Marechal, uno de sus mejores discípulos, dice que Macedonio pertenece a la categoría de los que "dejan de ser hombres de la literatura para pasar a ser verdaderas leyendas de Buenos Aires". Gómez de la Serna lo define como "el que más ha influido en las letras dignas de leerse". Ulyses Petit de Murat lo llama "semidiós acriollado".

En cambio, Adolfo Bioy Casares, esquiva el elogio: "Macedonio Fernández me parece ilegible. Creo que debía ser un sabio oral, pero que no ha dejado casi nada que se pueda leer" ("Conversando con Bioy Casares: una invitación al viaje", entrevista de Tomás Barna, abril de 1997).

Borges, amigo de Bioy y admirador de Macedonio, lo describe con sincera elocuencia, en la despedida frente a su tumba:

"Un filósofo, un poeta y un novelista mueren en Macedonio Fernández, y esos términos, aplicados a él, recobran un sentido que no suelen tener en esta república.

"Filósofo es, entre nosotros, el hombre versado en la historia de la filosofía, en la cronología de los debates y en las bifurcaciones de las escuelas; poeta es el hombre que ha aprendido las reglas de la métrica (o que las infringe, ostentosamente) y que sabe, también, que puede versificar su melancolía, pero no su envidia o su gula, aunque tales pasiones sean fundamentales en él; novelista es el artesano que nos propone cuatro o cinco personas (cuatro o cinco nombres) y los hace convivir, dormir, despertarse, almorzar y tomar el té hasta llenar el número exigido de páginas. A Macedonio, en cambio, como a los hindúes, las circunstancias y las fechas de la filosofía: no le importaron, pero sí la filosofía. Fue filósofo, porque anhelaba saber quiénes somos (si es que alguien somos) y qué o quién es el universo. Fue poeta, porque sintió que la poesía es el procedimiento más fiel para transcribir la realidad. Macedonio, pienso, pudo haber escrito un Quijote cuyo protagonista diera con aventuras reales más portentosas que las que le prometieron sus libros. Fue novelista, porque sintió que cada yo es único, como lo es cada rostro, aunque razones metafísicas lo indujeron a negar el yo. Metafísicas o de índole emocional, porque he sospechado que negó el yo para ocultarlo de la muerte, para que, no existiendo, fuera inaccesible a la muerte.

"Toda su vida, Macedonio, por amor de la vida, fue temeroso de la muerte, salvo (me dicen) en las últimas horas, en que halló su coraje y la esperó con tranquila curiosidad.

[...] Las mejores posibilidades de lo argentino -la lucidez, la modestia, la cortesía, la íntima pasión, la amistad genial- se realizaron en Macedonio Fernández, acaso con mayor plenitud que en otros contemporáneos famosos. Macedonio era criollo, con naturalidad y aun con inocencia, y precisamente por serlo, pudo bromear (como Estanislao del Campo, a quien tanto quería) sobre el gaucho y decir que éste era un entretenimiento para los caballos de las estancias.

"[...] Definir a Macedonio Fernández parece una empresa imposible; es como definir el rojo en términos de otro color; entiendo que el epíteto genial, por lo que afirma y lo que excluye, es quizá el más preciso que puede hallarse. Macedonio perdurará en su obra y como centro de una cariñosa mitología. Una de las felicidades de mi vida es haber sido amigo de Macedonio, es haberlo visto vivir".

[Se permite la reproducción citando Eurindia.galeon.com como fuente]

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Buenos Aires-Enemigos intimos 1998

( Paez & Sabina)

Subido a Youtube por el usuario Cheskoslavia

Pensamientos

"El ojo lo ve todo, pero no puede verse"

"No todo es vigilia la de los ojos abiertos"

lunes, 25 de agosto de 2008

Y ahi llegó Lennon hablando de amor...

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Subido a Youtube por bredebs

Pedro Aznar en Chile

JEALOUS GUY

YO SOÑABA CON EL PASADO

Y MI CORAZÓN LATÍA FUERTE

COMENCÉ A PERDER EL CONTROL

COMENCÉ A PERDER EL CONTROL

YO NUNCA QUISE HERIRTE

SIENTO HABERTE HECHO LLORAR

OH NO, NO QUISE HERIRTE

SOY SOLO UN HOMBRE CELOSO

ME SENTÍA INSEGURO

PODRÍAS NO AMARME NUNCA MÁS

ESTABA ESTREMECIÉNDOME POR DENTRO

ESTABA ESTREMECIÉNDOME POR DENTRO

YO NUNCA QUISE HERIRTE SIENTO

HABERTE HECHO LLORAR

OH NO, NO QUISE HERIRTE

SOY SOLO UN HOMBRE CELOSO

YO NUNCA QUISE HERIRTE

SIENTO HABERTE HECHO LLORAR

OH NO, NO QUISE HERIRTE

SOLO SOY UN HOMBRE CELOSO

INTENTABA ATRAPAR TUS OJOS

AUNQUE TU TRATABAS DE ESCONDERLOS

ESTABA TRAGANDO MI DOLOR

ESTABA TRAGANDO MI DOLOR

YO NUNCA QUISE HERIRTE

SIENTO HABERTE HECHO LLORAR

OH NO, NO QUISE HERIRTE

SOY SOLO UN HOMBRE CELOSO,

MIRA SOY SOLO UN HOMBRE CELOSO,

MIRA AFUERA CARIÑO

SOY SOLO UN HOMBRE CELOSO

Lennon Por Pedro Aznar...

domingo, 24 de agosto de 2008



Poesía rock

¿Las letras de rock son poesía? Hay muchas respuestas posibles que no son ni un simple "sí" ni un vulgar "no". Un libro de inminente aparición se ocupa del tema, y escritores argentinos se ponen los auriculares para explorar las obras de Spinetta, Charly o Nebbia, buscando los rastros del"efecto poético" en sus canciones


Sábado 8 de setiembre de 2007



Por Eduardo Berti

Para LA NACION - Buenos Aires, 2007


¿Son poemas las letras de canciones? Una de las mejores respuestas la dio Luis Alberto Spinetta hace ya tiempo: "Me siento poético, más que poeta". La diferencia no es menor. Podría decirse que la poesía posterior al modernismo, aunque siempre atenta a la eufonía, pudo librarse de métricas estrictas. En cambio, las letras de canciones se han visto más prisioneras de métricas y cadencias musicales. La poesía del último siglo ha tendido más bien a la página escrita que a lo oral, dejándole este otro campo a la canción popular. Si los poemas son como los diálogos en las novelas; las letras de canciones son como los diálogos en el teatro o en el cine. Los primeros resuenan en la cabeza del lector; los segundos se hacen voz. Grandes poetas fracasaron al intentar escribir letras. Otros, por lo común más coloquiales, lo lograron: Prévert, Vinicius, Benedetti Cuando el novelista Graham Greene le encargó al compositor John Barry la adaptación musical de su novela Brighton Rock, se citó con él para enseñarle esbozos de letras escritas tras semanas de trabajo. Para Barry, ganador de dos Oscar, la reunión no fue sencilla. "Eran letras demasiado literarias y complejas. Tuve que decirle que escribir canciones no era su punto fuerte", contó después.


Para algunos, las mejores letras son las que se valen por sí mismas en un papel, como un poema. Esto no es verdad en todos los casos y el rock se ha ocupado de poner esta noción en tela de juicio: letras de Bob Dylan, Leonard Cohen o Randy Newman, por ejemplo, pueden leerse con placer al margen de la música, pero una letra efectiva como "Tutti Frutti" (Little Richard) no pasaría dicha prueba. Ocurre que en buena parte del rock lo sensorial impera sobre lo racional. Se trata, según el sociólogo Paul Yonnet, de una cultura "no verbal", y sus cultores son conscientes de ello: "A veces murmuro a propósito las palabras que no me parecen buenas. No creo que las palabras tengan tanta importancia" (Mick Jagger). Más acertado es lo que decía Spinetta hace unos treinta años: "Hemos hecho de las palabras algo para entender, cuando en realidad son aquello que simplemente está ahí y suena".


Spinetta, el mejor


Suele decirse que el primer gran letrista del rock argentino fue Spinetta. En rigor, antes de él, otros habían plasmado buenas letras, sobre todo Javier Martínez con Manal. A diferencia de otros movimientos de rock, el argentino debió medirse con un antepasado de alto nivel poético: el tango. Los padres de Litto Nebbia y Spinetta habían cantado tango semiprofesionalmente. En temas de Moris ("El mendigo del Dock Sud") o de Manal ("Avellaneda Blues"), la ciudad y el suburbio eran pintados de modo realista y con aciertos metafóricos: "La grúa, su lágrima de carga inclina sobre el dock". Una de las novedades de Spinetta fue su corte con el realismo (o con cierto paisajismo), aunque no del todo con el tango: la "voz de gorrión" de "Muchacha (ojos de papel)" es pariente de la "voz de alondra" en "Malena" (Manzi); en "A estos hombres tristes" hay ecos de "María de Buenos Aires" (Piazzolla-Ferrer). Si en Spinetta se detecta un ancestro tanguero, este es Homero Expósito, como llegó a afirmar Charly García. Ambos fueron influidos por el surrealismo; ambos se atrevieron con imágenes inusuales: " Los caballos del día sudan de pronto frente a mí" (Spinetta), " trenzas de color de mate amargo" (Expósito). Solo las primeras letras de Miguel Abuelo ("Mariposas de madera") pueden compararse por su osadía o por la manera en que fueron marcadas por la psicodelia.


Spinetta también aportó la novedad de nutrirse de lecturas heterogéneas: Carlos Castaneda, Carl G. Jung, Michel Foucault. Su uso nunca fue didáctico sino poéticamente libre. Un ejemplo es la "Cantata de puentes amarillos", parcialmente basada en cartas de Vincent Van Gogh. Allí recoge imágenes suscitadas por dicha lectura: " sombras del camino azul", "cipreses que vi s0lo en sueños".


Calificadas alguna vez de herméticas, las letras de Spinetta llegaron a extremos apasionantes. El disco que traía la "Cantata..." ( Artaud ) incluye "Por", una de las letras más originales de la historia del rock argentino: una serie de vocablos, todos sustantivos salvo el último ("árbol, hoja, salto, luz" hasta llegar a "por"), unidos por asociación libre. Y en el mismo álbum "La sed verdadera" muestra otro de sus recursos más usuales: el de dirigirse al oyente, apelándolo en segunda persona: "Sé muy bien que has oído hablar de mí ". En el caso de Spinetta (y de otros letristas del rock) se suele, en efecto, apelar al oyente, como un "hermano mayor" que da consejos: " abre un poco tu mente/ no te dejes desanimar" (García), " abre tu mente al mundo" (Spinetta).


La irrupción de García


Para la época en que Spinetta alcanzaba sus cumbres surrealistas, hacía su irrupción Charly García con el dúo Sui Generis. Las letras del entonces "Charlie" se limitaban al universo de la escuela ("Dime quién me lo robó") o del primer amor ("Estación"), pero en muy escaso tiempo, en consonancia con una generación que maduró a toda prisa, desembocaron en la sátira social ("Mr. Jones") o en la política ("Instituciones"). Las letras de la primera etapa de García (1972-1983) son, en esencia, narrativas: cuentan historias, desarrollan personajes. La tradición (también presente en Miguel Cantilo) había sido fundada a través de canciones-fábula como "El oso" (Moris) o "El rey lloró" (Los Gatos) y llegó, en tiempos de la dictadura, a la estrategia de la alegoría, útil para eludir censores: "Como la cigarra" (M. E. Walsh), "Tema de los mosquitos" (León Gieco) y ante todo la "Canción de Alicia en el país" (García con Serú Girán).


Pocos autores del rock argentino concibieron tantas historias y tantos personajes. Con Sui Generis contó la historia de la moral pacata de un edificio ("Mariel y el capitán") o de la censura en tiempos de Paulino Tato ("El señor Tijeras"), pero asimismo la fábula de amorde "Un hada, un cisne" o la alegoría política del "tonto rey" (imaginario o no). Con La Máquina de Hacer Pájaros ofreció su versión de la historia de Marilyn Monroe. Con Serú Girán redondeó una de sus historias más interesantes, "Cinéma vérité", donde un narrador en primera persona, oculto tras anteojos negros, presencia cómo un millonario seduce a "una chica tonta". Igual estrategia se advierte años más tarde en "No soy un extraño", donde un narrador que acaba de llegar a una ciudad ve cómo "dos tipos en un bar se toman las manos".


Así y todo, el último álbum en estudio de Serú Girán señala un corte. El García que todo lo observa se codea con el de "Llorando en el espejo", anticipo de lo que vendrá: la mirada más y más autobiográfica, la temática de la droga y del encierro. De la idea colectivista de "Bienvenidos al tren" se pasa a "no voy en tren/ no necesito a nadie alrededor". La primera persona ( " yo que nací con Videla") reemplaza al nosotros de Serú Girán.


Simplificando, podría afirmarse que a principios de los años 80 Spinetta era el poeta de lo intangible, que Nebbia era el intérprete de las "razones del corazón" ("No importa la razón", "Celoso", "Siempre hay alguien que se olvida de avisar") y que García era el gran observador de la realidad. Desde luego, Spinetta supo hablar de cuestiones más concretas ("Me gusta ese tajo", "Resumen porteño"), así como García incursionó en lo existencial ("Desarma y sangra"), pero no se equivocó Pedro Aznar al tildar al primero de introspectivo y al segundo de cronista. En otras palabras: mientras que Spinetta está atento a buscar, García está atento a encontrar.


Cambio


El final de la dictadura (más la guerra de Malvinas) marcó un corte que el rock no pudo ni quiso rehuir. Entre los nuevos cantautores se destacó de inmediato Fito Páez, al principio como miembro de banda de Juan Carlos Baglietto y enseguida como solista. Extraordinariamente precoz, Páez fue recibido como el gran heredero de las mejores tradiciones del rock local: Nebbia ("La vida es una moneda"), Spinetta ("Alguna vez voy a ser libre"), García ("Cuervos en Casa Rosada"). Con el tiempo, claro está, estas y otras influencias ("Lo del tango es una idea que me ronda aunque no quiera") se cristalizaron en un estilo musical propio. Lo mismo en cuanto a las letras: de intensas historias dramáticas o de claro cuño autobiográfico, fue pasando a otras no menos densas pero sí menos lineales, en sintonía con un rasgo central en la década del ochenta: la fragmentación.


"Instantáneas" (grabado a dúo con Spinetta, en La la la ) ilustra bien esto de la fragmentación: imágenes que desfilan (como una serie de fotos) sin conexión absoluta ni intención narrativa. El precursor del estilo fragmentario en el rock argentino, o por lo menos el primero en usarlo con éxito alrededor de 1984, fue Miguel Mateos con el grupo Zas: algunas de sus letras parecían el guión de un videoclip.


Pasado el auge de la fragmentación, dos grupos marcaron el final de la década del ochenta y el inicio de la del noventa: Soda Stereo y los Redonditos de Ricota. Sus diferencias musicales pueden compararse con las que, a principios de los años setenta, oponían a Almendra y Manal. En ambos casos, llamativamente, los dos grupos demostraron un especial cuidado por las letras.


El Indio Solari, cantante de los Redonditos, dijo alguna vez que el pop suele emplear palabras de sonoridad llamativa: "rigor", "temblor". Esto se detecta en no pocas letras que Gustavo Cerati escribió para Soda, donde tampoco es raro, en canciones de fondo erótico, el empleo de un lenguaje más elevado que lo usual dentro del rock ("con mis dientes rasgaré tus medias", "duermes envuelta en redes"). Mientras que las muy buenas letras de Solari parecen más cercanas al graffito callejero o al manifiesto de vanguardia, las de Cerati en un principio, y no sin cierta ironía, orillaron el lenguaje publicitario: " Somos un conjunto dietético/ consume que no hay peligro". Pero de cierta liviandad inicial ("Mi novia tiene bíceps"), Cerati pasó pronto a cosas más profundas ("carreteras sin sentido/ religiones sin motivo/ ¿cómo podremos sobrevivir?"), e hizo de la autorreferencia uno de sus procedimientos usuales: lejos de sus primeros discos, cantó que " de aquel amor de música ligera, ya nada queda", y en "Hombre al agua" poetizó la expresión popular de arrojarse al agua como gesto de audacia o forma de marcar un corte con lo precedente.


"En el momento de la composición, meto cualquier palabra que parezca sugerente", ha dicho Cerati, spinettiano en eso de trabajar la sonoridad de las palabras en íntima alianza con la música. El periodista Pablo Schanton (también autor de letras cantadas por Cerati) ha afirmado con acierto que el "tesoro expresivo" del pop se halla ahí donde las palabras y la música se "trenzan" en una dialéctica alejada de la noción de "discurso" o de los valores de la poesía escrita.


Presente activo


Entre los letristas actuales más interesantes se destacan Palo Pandolfo, Rosario Bléfari, Adrián Dárgelos o Adrián Paoletti. Pero acaso el más influyente sea Andrés Calamaro. Más efectivo que poético, más "oral" que "literario", Calamaro fue criticado por cierto abuso de rimas consonantes o por juegos de palabras algo ramplones o, al menos, sin el fino ingenio de Roberto Jacoby en sus contribuciones para Virus. Esto no impidió indudables aciertos (por ejemplo, "Para no olvidar", "Mi enfermedad", "Especies que desaparecen" o "Un amor en Avellaneda") ni versos certeros ( " déjame atravesar el viento sin documentos"), ni ideas contundentes: que el sida fue "nuestro Vietnam, hecho de saliva y sangre".


Melómano empedernido, muchas letras suyas rebosan de referencias al rock ("La mirada del adiós" se llama igual que un tema de Donald Fagen) y la sombra de "La balsa" (mítica canción de Los Gatos) reaparece en "Por mirarte" o en "La parte de adelante". En Calamaro, pero aún más en toda una línea del rock argentino surgido a partir de los años noventa ("rock chabón", dicen algunos), los recursos metafóricos parecen haber menguado para dar paso a una mayor explicitud, tal la conclusión de un agudo trabajo, por ahora inédito, de la periodista Flor Codagnone. Los riesgos de la explicitud no son menores. En la antología Poetas rock , de Gustavo Álvarez Núñez, se recogen declaraciones del Indio Solari: "Con algunas letras de canciones pasa lo mismo que con los chistes de Pepe Marrone: los escuchás por tercera vez y parecen malos, previsibles". Algunas letras, cree Solari, "no tienen una lectura enigmática" y no resisten las relecturas. Mientras que otras "pueden releerse durante años". Eso las mantiene vivas, inagotables.

Ese pianito que nos hace zarpar hacia países lejanos...

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Fragmento del documental de A&E Mundo

subido a Youtube por el usuario orismusic

viernes, 22 de agosto de 2008

La guitarra de Spinetta está en casa...

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El anillo del capitan Beto

del disco El jardín de los presentes (1976) de Invisible

Subido a Youtube por el usuario mikeltripulante

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Gracias ( del disco Rodolfo )

Subido a Youtube por el usuario mxbsas

La guitarra de Spinetta está en casa

una vez se la olvidó

cuenta historias desde el bajo Belgrano

donde alguna vez sonó

se vuelve invisible, es tan increíble

Beto le habla desde el sol

ama a una azafata de un tren fantasma

son los rayos del amor.

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Azafata del tren fantasma (1974)

Invisible

Subido a Youtube por el usuario DemianHenrit

jueves, 21 de agosto de 2008

Hoy Frida pinta el cielo desde allá...

Frida Kahlo
Artista Mexicana
(6de Julio de 1907-13 de Julio de 1954)
"Pies ...¿Para que los quiero si tengo alas para volar?"


El sol y la vida, 1947


Hospital Henry Ford ,1932




El abrazo de amor en el universo, 1949

Retrato de Lucha María, 1942

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Lo que el viento nunca se llevó

Circo Beat

Amurallar el propio sufrimiento

es arriesgarte a que te devore

desde el interior

Frida Kahlo

El color fue un descubrimiento, una alegría absoluta.¡el mundo se iluminaba! Mi tiempo adquiría otra dimensión. Nadie podrá negarlo: el arte necesita tiempo. Para reflexionar, para obrar, para profundizar. Disponía pues -¡regalo del accidente!- de ese factor, si no indispensable, al menos precioso: la libertad de trabajar a mi manera, a mi ritmo.

Frida Kahlo

"La obra de Frida es ácida y tierna, dura como el acero y fina como las alas de las mariposas. Adorable como una sonrisa y cruel como la amargura de la vida. Creo que nunca antes una mujer ha puesto tan angustiosa poesía en su lienzo".

Diego Rivera

martes, 19 de agosto de 2008

158 aniversario de la muerte de San Martin

Seras lo que debas ser, sino no seras nada
José de San Martín
San Martin nos libero las cadenas, en America, bendita
Fue por amor
(El mundo cabe en una canción)

Estación de Sui Generis

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El tema "Estación", que Fito interpreta en este video, data del año 1972 donde da a luz Vida el primer trabajo discografico de la banda de Charly Garcia y Nito Mestre




lunes, 18 de agosto de 2008

Tom Waits y Edith Piaf...





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LAZARO
(J. Sabina & F. Paez)






Lázaro, levantate y anda,





ponte el apellido,





vuelve del olvido,





engánchate a la oferta y la demanda





Eh, flaco,





esto es un atraco,





págale a la vida más de lo que pida,










eh, viejo,





jugate el pellejo.





Aquí te esperan




las ojeras





del mar,el recibo del gas,





la gorda de la esquina,





y el Clarín y el Prozac





y crecer y subir y bajar





y el otoño, el café, la rutina





y Tom Waits y Edith Piaf…










Y volver a volver a empezar





a volver a empezar,





a volver a empezar.










Eh, loco,





contrólate un poco,





mira que las musas





no aceptan excusas,










Eh, pibe





despiértate y vive.










Eh, socio,que esto es un negocio,





échame una mano, siéntate al piano,





Eh, Fito,





que te necesito.










Aquí te esperan





las tijeras





del sol





el asfalto, el smog





y el perfume mas caro





y el jazmín y el caviar y el reloj





y el granizo, la ley, los disparos





y el azul y el carbón.










Y el amor después del amor





después del amor, después del amor





Eh, Lázaro, levántate y anda.



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Tom Waits - Downtown Train -1985

Subido a Youtube por el usuario AquaticBigfoot

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Edith Piaf-- La Vie En Rose - 1954

subido a Youtube por el usuario GigiBrasil